Cortés Alejandro 2025-02-12T14:47:00.000ZObras que transforman: El agua corriente, una lucha de siempre
En el repaso de estas obras que transforman, no solo es importante recordar, como es el caso del ferrocarril, u otras inéditas como el Proyecto de Valor Público de la Laguna de Monte, del cual poco se sabe y poco se dice. También es clave poder acceder a registros documentales, como son los distintos ejemplares de La Voz de Monte y de El Combate, que arman un hilo conductor entre los años 30 y el clave año 1975.

Por alguna razón, alguien los resguardó y, sin quererlo, protegió un trabajo que en nuestro presente es fundamental: poder recomponer los procesos centrales de nuestra historia, pero también recomponer sociabilidades en un pueblo de frontera que crece y evoluciona.
Estos ejemplares no solo nos permiten reconstruir períodos que parecían perdidos de nuestra historia. En sus páginas, con letra de molde, quedaron plasmados complejos procesos sociopolíticos. Habíamos desarrollado en episodios anteriores y planteábamos que era una deuda poder hacer una historia de la evolución de los partidos políticos en Monte; lo decíamos sin tener a la vista estas fuentes. Hoy la perspectiva cambia, y podemos leer interesantes notas de corte político que nos permiten ver cómo accionaron y reaccionaron los partidos políticos a mediados de la década del 40.
Habíamos planteado claramente el predominio del Partido Conservador y, principalmente, el PCP, con liderazgos locales muy fuertes, en nuestro caso representado por la figura de un caudillo como Daniel Videla Dorna.
Pero para mediados de los años 40, el protagonismo del Partido Conservador está en retroceso, y las notas políticas evidencian que lo que había sido la maquinaria de poder más fuerte por décadas comenzaba a declinar, junto con el liderazgo de sus caudillos centrales.
El país está pasando por otras revoluciones y el escenario político está siendo reconfigurado. Es tiempo de otros caudillos, como Perón, otras formas de hacer política y de relacionarse con la gente, otros intereses sociales, y Monte no queda ajeno a esos fenómenos que alterarán por siempre la configuración de nuestro país.
Atrás quedan el conservadurismo y la Década Infame, el fraude y la democracia limitada. Aún el radicalismo sale golpeado de esa etapa, y el nuevo espacio de poder, el peronismo, levanta con fuerza sus banderas de justicia social, soberanía e independencia política. Por lo que podemos ver en el seguimiento de algunas notas, el escenario político local es muy intenso y los cruces políticos son despiadados.
Al liderazgo de Videla Dorna parece sucederle el de Cayetano Marón. Al conservadurismo, el peronismo. De la democracia para pocos a una democracia para muchos. Los pobres y los sectores menos favorecidos pasan a ocupar un lugar central, y las noticias también reflejan esos cambios. Incluso aparecen notas con grandes titulares que hacen referencia a las conquistas relacionadas con los derechos laborales de los trabajadores. Corren otros vientos de cambio.
Si podemos mantener una continuidad entre una etapa y la otra, es la preocupación y la realización de proyectos que se consolidan en obras que transforman lo cotidiano. Los conservadores y los peronistas de Monte abrazan la obra pública como motor del desarrollo y así lo llevan a la práctica.
Las crónicas de la época, los titulares de los principales semanarios o periódicos, dejan ver que entre las décadas del 40 y del 50 se discutió por cuestiones relacionadas con transformaciones que eran, para el momento, complejas y de avanzada. Si pensamos que todavía hoy, en 2025, en zonas del conurbano no hay agua potable, los debates y las tensiones sociales que cruzaban a la sociedad montense por temas como el agua corriente en 1957 nos ponen en un lugar de avanzada. Nos sitúan ante una dirigencia política que, evidentemente, pensaba en grandes obras que transformaran la calidad de vida de los montenses.
La versión popular nos había traído la información de que las tensiones fueron muy fuertes en relación al tema del agua corriente. Las noticias del año 1958 comienzan a darle a la versión popular rasgos científicos. En la primera sesión del HCD en mayo, luego de varios temas, surgió el tema del agua corriente. El concejal Craig, junto a Freccero y Harguindeguy, que lo increpó, son los protagonistas de “ese áspero tema”.
La problemática parece girar en torno a denuncias de irregularidades y veracidad de los permisos provinciales para que el intendente lleve a cabo las obras. Craig había sido expuesto por las posturas más oficialistas como la cara visible de que las obras del agua corriente no se llevaran a cabo, lo cual él rechazó enérgicamente, manifestando: "Yo quiero el agua, pero quiero agua limpia". Entre sus acusaciones al Ejecutivo estaba el hecho de que la compra de los caños era ilícita y se habían utilizado fondos que no estaban destinados a eso, sumado a que la concesión se había hecho a una empresa insolvente.
Un dato: el HCD lo integraban José Freccero, Nilo Harguindeguy y Francisco Blasco del Radicalismo Intransigente; Mateo Quetgles, Aniceto Eguen y José Baza del sector Conservador; y Ernesto Craig, Pedro Dolan y Antonio Dapello del Radicalismo del Pueblo. Son tiempos posperonismo, la Revolución Libertadora había alterado la continuidad democrática y la conformación política del Concejo así lo demostraba.
El tema del agua corriente había logrado esas pocas instancias en donde realmente una comunidad, más allá de las cuestiones ideológicas o partidarias, se une en pos de un mismo objetivo. Progresista, vaya si los había: la posibilidad de que los vecinos tuvieran acceso al agua corriente con todos los beneficios que ello acarreaba. No obstante, algunas tensiones habían detenido el proyecto.
La concentración comunitaria fue en la esquina de Irigoyen y Mitre, donde se había levantado un palco. Una delegación se dirigió a la Escuela 1, en la que se invitó a las autoridades y niños a concurrir. Se sucedieron varios discursos, comenzando por Irma Bolla de Sánchez, esposa de César Sánchez, ex candidato a diputado por la UCRI, quien hizo referencia a la contaminación de las aguas y la necesidad de hervir el agua para los menores.
Hizo lo suyo el Dr. Mateo Mihaich, destacando que la obra era indispensable. Zulema Manzino de Aicardi, ex directora de la Escuela 1, con sobrada experiencia, identificó a Craig y Salaberry como responsables directos de que la obra se haya paralizado, y dijo que el pueblo estaba de pie al lado de sus gobernantes, dispuesto a luchar por el porvenir de sus hijos y el progreso que otros intentan negarles.
Por su parte, Julio Estévez hizo referencia a Sarmiento al identificar como "bárbaros" a los que intentaban dejar sin agua a Monte. El Dr. Borsani puso en valor el lado científico del tema y los beneficios para la salud. Un joven Julio Vidal representó a la Juventud de la UCRI, se sumó Giménez Venancio, dirigente del Partido Conservador de la Provincia, y Salvador Anido, de quien la crónica destaca que habló sin saco.
Sin dudas, las obras del agua corriente y del gas concentraron la atención de toda la comunidad. También la llegada de estas obras nos permite ver, colateralmente, el imbricado escenario político, que es la consecuencia de la desarticulación de los partidos provocada por la Revolución Libertadora del 55.
El FFCC, la luz eléctrica, la laguna y el agua son obras que transforman todo. También son los disparadores para dimensionar la importancia de nuestra historia y el valor que tiene recuperarla en toda su dimensión. Obras que transforman todo para siempre.